R.P. Antonio Alves Días: “Debemos encontrar caminos para entregar apoyo espiritual a la gente”

Jueves 01 de Abril del 2021
- A pocos meses de haber regresado a Chile, el padre asumió como Vicario Parroquial en Lolol, donde permanecerá a lo menos 3 años.

Tras cumplir 25 años de sacerdocio, el padre Antonio Alves Días, de la Congregación Estigmatinos, hizo uso de su año sabático, el cual destinó a la reflexión y a la formación: “Estuve dos meses en España, realizando un curso de actualización teológica, cuando comenzó la pandemia y tuvimos que regresar rápidamente”, relata; y agrega que ello le permitió estar varios meses, aproximadamente 9, con su familia en Brasil, con la cual no compartía hace muchos años; y colaboraba con el cura párroco de la ciudad.

Al concluir su año sabático del 2020, el padre Antonio fue destinado a la Diócesis de Rancagua, a la parroquia Natividad de la Santísima Virgen María, en la comuna de Lolol, donde asumió como Vicario Parroquial, el pasado 12 de febrero.

Un destino que no fue desconocido para el padre Antonio, pues su trayectoria pastoral en Chile, incluso fue superior de la misión en nuestro país; y el desarrollo constante de encuentros y reuniones, además de las misiones que realizan como parte de su carisma, le permitieron conocer algunas parroquias de la Diócesis de Rancagua.

El padre Antonio nació en Salvador de Bahía en Brasil, hace 55 años; y tras ordenarse sacerdote el 25 de diciembre de 1995, fue enviado a Chile en marzo de 1996, donde se desarrolló principalmente como formador de lo teológico; fue párroco en la comuna de La Florida, también de La Calera, entre otras. Además, entre 2011 y 2015, se desempeñó como Superior de la Misión en Chile. El 2015, partió a Brasil, donde estuvo en misión de servicio, para luego el 2020 tomar un año sabático.

 

DE REGRESO A CHILE

Para el padre Antonio volver a Chile es casi volver a su casa. Cuenta que estuvo 15 días en Santiago y luego llegó a Lolol, donde “ha sido una experiencia muy enriquecedora”. En estos momentos que “existe tanta ansiedad por el encierro, transmitirle a las personas algo de esperanza, de alegría, es muy gratificante”, enfatiza y agrega que “tuve la oportunidad, cuando Lolol estaba en fase 3, de celebrar la Eucaristía presencial, bautizos, funerales y entregar la unción de los enfermos, todo ello me he hecho muy bien a mí como sacerdote, la cercanía con los fieles”. “Para mí es fundamental alimentar la esperanza de los fieles y entregarles tranquilidad que en algún momento retomaremos la vida con más normalidad. Encontrar caminos para ser un apoyo espiritual para la gente”.