“La Sinodalidad pertenece a la esencia de la Iglesia”

Martes 30 de Noviembre del 2021
• Asamblea Eclesial de América Latina y El Caribe se llevó a cabo desde el 21 al 28 de noviembre y al finalizar ha entregado un mensaje en que destaca que la sinodalidad es el camino de la Iglesia y no es una moda pasajera o un lema vacío.
 
 
 
Toda una semana de encuentros, reuniones, reflexiones y discernimiento en que se puso en comunión, lo expresado por todas las diócesis de América Latina y el Caribe, dio paso a un mensaje leído por monseñor Miguel Cabrejos, el presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), comienza confesando que es “Jesucristo Resucitado quien nos ha convocado una vez más” para así “comunicar por desborde de alegría el gozo del encuentro con Él, para que todo tengamos en Él vida plena”, como nos dice Aparecida.
Sintiendo la compañía de Jesús en “la tarea emprendida de repensar y relanzar la misión evangelizadora”, el mensaje reconoce la necesidad de “un camino de conversión decididamente misionera”, que tiene como presupuesto la necesidad “de mayor responsabilidad pastoral”.
La Asamblea, que tuvo lugar en ciudad de México entre el 21 y 28 de noviembre, se ve como “una verdadera experiencia de sinodalidad, en la escucha mutua y en el discernimiento comunitario de lo que el Espíritu quiere decir a su Iglesia”. Desde la “poliédrica diversidad”, los participantes de la Asamblea se han “vuelto hacia las realidades que vive el continente, en sus dolores y esperanzas”.
El texto constata y denuncia dolores “de los más pobres y vulnerables que sufren el flagelo de la miseria y las injusticias”; también “el grito de la destrucción de la casa común” y la “’cultura del descarte’ que afecta sobre todo a las mujeres, los migrantes y refugiados, los ancianos, los pueblos originarios y afrodescendientes”. A la Asamblea le duele “el impacto y las consecuencias de la pandemia que incrementa más las desigualdades sociales, comprometiendo incluso la seguridad alimentaria de gran parte de nuestra población”.
 
Pecados y esperanzas
También duelen los pecados intraeclesiales, como “el clericalismo y el autoritarismo en las relaciones, que lleva a la exclusión de los laicos, de manera especial a las mujeres en las instancias de discernimiento y toma de decisiones sobre la misión de la Iglesia, constituyendo un gran obstáculo para la sinodalidad”. Junto con ello, se muestra la preocupación ante “la falta de profetismo y la solidaridad efectiva con los más pobres y vulnerables”.
Pero también hay esperanzas, nacidas de “la presencia de los signos del Reino de Dios, que llevan por caminos nuevos a la escucha y al discernimiento”. El mensaje muestra el camino sinodal como “un significativo espacio de encuentro y apertura para la transformación de estructuras eclesiales y sociales que permitan renovar el impulso misionero y la cercanía con los más pobres y excluidos”. También es motivo de esperanza la Vida Religiosa, “mujeres y hombres que viviendo contracorriente dan testimonio de la buena nueva del Evangelio”, y la piedad popular.
 
 
Formar en sinodalidad
Se ha señalado la necesidad de nuevos programas de formación en los seminarios, de dar valor a los pueblos originarios, de la inculturación e interculturalidad, abordar temas sociales y formar en sinodalidad.
En la larga lista de elementos a tener en cuenta, no es fácil resumir las aportaciones de tanta gente, se recordó la importancia de la experiencia de Pueblo de Dios, de vivir los sueños de Querida Amazonía, de acompañar a los pueblos originarios y afrodescendientes en la defensa de la vida, tierra y sus culturas.
La sinodalidad es el camino, algo que pertenece a la esencia de la Iglesia, por lo que se insiste en que “no es una moda pasajera o un lema vacío”. Es algo que ha hecho aprender a caminar juntos, involucrando a todos. Ahora se trata de llevarlo a las comunidades, a las bases, por lo que se muestra el compromiso a seguir el camino, aprendiendo y creando, en un itinerario pastoral que busca la conversión misionera y sinodal. Podemos decir que la ruta está marcada, ahora queda la valentía para enfrentarla, sin olvidar algo que es innegociable: tiene que ser juntos.
 
Texto completo en https://asambleaeclesial.lat/wp-content/uploads/2021/11/MENSAJE-FINAL.pdf