
Este tema es un intento de haceros reconocer, una vez más cuánto nos tienen que amar las Personas Divinas, para que Cristo, cumpliendo la voluntad del Padre y del Espíritu Santo haya pasado por un dolor, sufrimiento y muerte tan atroces. “El patíbulum” era el modo más cruel de morir en medio de una sinfonía de dolor, donde no quedó ningún centímetro de su carne sin laceración ni dolor.
La cruz de Cristo empezó mucho antes de llegar al Gólgata, ya en el Getsemaní (lagar de aceite) o Monte de los Olivos, aquella noche del Jueves Santo, “Dice a sus discípulos: sentaos aquí mientras voy allá a orar. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dice: “Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra, y suplicaba así: “Padre mío si es posible pase de mí esta copa pero no sea como yo quiero sino como quieres Tú”. Por segunda vez oró así: “Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad” (Mt 26, 36-39; 42) “Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo confortaba” (Lc 22, 43)
“Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra”. (Lc 22,44) Ahí empieza a quedar su sangre, en el Getsemaní, su angustia fue tan grande que empezó a sudar sangre. En esa noche fue juzgado y condenado por blasfemia y azotado. Desde la cena del jueves no había comido ni bebido nada. Pilato le concede una pena menor para liberarlo, pero tremendamente cruel, diría, en si misma mortal.
Le ponen una corona de espinas y se la incrustan en la cabeza como signo de humillación y de burla. « Lo desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza, y en su mano derecha una caña, y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: "Salve, Rey de los judío"». (Mt 27, 27-29) La perforación del trigemino es tan dolorosa que muchos se han suicidado por ese dolor.
En estas condiciones, eshausto, lleno de heridas, con una gran perdida de sangre, deshidratado, le ponen la túnica que se adherirá profundamente a las heridas, le cargarán con un madero pesado y tosco, sin terminaciones y flagelándolo todavía lo harán subir por calles estrechas y llenas de gente hasta el Calvario, le quitarán, -seguro sin mucho cuidado- la túnica pegada a las 240 heridas producidas por los látigos en su cuerpo y clavarán sus manos y sus pies.
"Él sufrió una de las formas más duras y dolorosas de pena capital jamás imaginada por el hombre", dice una investigación del portal Christian Answers.. Según ese estudio, el hijo de Dios "estaba físicamente agotado y en peligro de sufrir un colapso", antes de la crucifixión. Siempre, según este estudio: "Jesucristo murió por asfixia, insuficiencia cardíaca aguda y finalmente un infarto de miocardio pero, si hubiera necesidad de realizar un informe final de las causas clínicas de su fallecimiento, serían al menos diez.
Cristo llega al Calvario con su cruz, pero ésta ya tenia antecedentes, no era solo un madero, no eran solo unos clavos, o una corona de espinas: la traición de Judas, vendiéndole por treinta monedas; el sueño de los apóstoles; la conjura de sus enemigos; la fuga de los amigos, el abandono y las negaciones de Pedro, las burlas de los soldados, el grito feroz del pueblo. A todo esto Cristo dio respuesta en y desde la Cruz: “Padre perdónales, porque no saben lo que hacen”.
B. ¿Era necesario que Cristo muriera de este modo tan ignominioso y dramático en la cruz?. ¿Tuvo otras posibilidades de redimir a la humanidad, sin tanta sangre? ¿Qué sentido tiene el dolor y el sufrimiento humano?.
San Pablo lo expresa así: “Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles ; pero para los llamados : Un Cristo que es fuerza de Dios y Sabiduría de Dios”( ) “Porque la palabra de la cruz es necedad para los que se pierden, pero para nosotros, los salvos es poder de Dios” (1 Cor 1, 18).
C. ¿Que sucedió en esa cruz, cuál fue su esplendor y su respuesta a todos los que estaban debajopara que hayamos tenido que canonizarlos, prácticamente a todos?
D. ¿CUÁL ES LA CRUZ QUE QUIERE CRISTO PARA EL CRISTIANO?
Llevar la cruz pesa, pero la vida pesa más sin Cristo. El mismo dice: “Mi yugo es suave y mi carga es ligera”.
“Entonces dijo Jesús a sus discípulos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a si mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mi la encontrará” (Mt 16: 24-25, Lc 17, 33).
“Caminaba con Él mucha gente y volviéndose les dijo: “Si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío. El que no lleve su cruz y venga en pos de mí no puede ser discípulo mío (Lc 14, 25-27; 9, 23-24)
“Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna (Jn 12, 22).
“El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mi, el que encuentre su vida la perderá y el que pierda su vida por mí la encontrará” (Mt 10, 38-39)
“La santidad es ciudad de la Cruz, donde el buen gusto transforma en ósculo, la terquedad homicida de la tierra: mundo este polvoriento que empeña dúctil brillo…” (F. Rielo)
Si el amor, como nos dice F. Rielo, lleva un dolor, una lágrima dentro, entonces la cruz es el precio del amor auténtico, sin dobleces, ambages ni intereses. Si la penitencia que hacemos no estuviera signada por el amor, animada por la mejora del amor a Dios y a los demás, podría ser masoquismo.
La cruz que no te va bien es precisamente la tuya. La cruz no es un vestido, ni un par de zapatos, que te deben venir a la medida. Para que sea de verdad tuya, la cruz no debe irte bien. Por cualquier lado que la mires, la cruz nunca va bien. La cruz jamás va a la medida de tu gusto y de tus exigencias particulares. Desgarra, magulla, araña, arranca la piel, aplasta, doblega, libera, ilumina, es amarga en la boca pero inmensamente dulce en tus entrañas.
Sólo aquel que unido a Cristo vive la dimensión sobrenatural de su mensaje, vive una vida sobrenatural, obstiene los dones de la luz y la fuerza para abrazar la cruz de cada día, incluso pedirle a Cristo que le conceda el don de la cruz que tanto amaron los santos, como nos enseña F. Rielo.