
En el año del Jubileo de la Esperanza, los diáconos de la Diócesis de Rancagua, junto a sus familias, participaron este 10 de agosto, día de San Lorenzo, de una hermosa procesión por las calles de Pelequén, rezando y cantando al Señor, para luego acudir al Santuario de Santa Rosa, donde se celebró la Eucaristía presidida por el obispo diocesano, Mons. Guillermo Vera, para así ganar la indulgencia plenaria.
En su homilía, el obispo agradeció de manera especial a las familias de los diáconos, reconociendo el apoyo y comprensión que les brindan en su misión, y dirigiéndose con especial cariño a sus esposas, a quienes pidió perdón por las veces en que sus maridos deben ausentarse para servir al Señor.
A los diáconos les dijo: “Gracias por su servicio en la Iglesia, generoso, perseverante y paciente. También quiero pedirles perdón por las veces en que entre el diácono y el párroco cuesta entenderse y ponerse de acuerdo. Ustedes han estado ahí con paciencia y perseverancia, asumiendo distintas realidades donde su servicio ha sido tremendamente importante”, expresó Mons. Vera.
Asimismo, el pastor diocesano manifestó su alegría por el trabajo del presbítero Ernesto Castro, quien, a pesar de sus múltiples responsabilidades, dedica tiempo a acompañar y coordinar con los diáconos, animarlos y promover instancias de formación para fortalecer su servicio pastoral.
Luego de la misa hubo un compartir fraterno entre todos los diáconos de la diócesis, sus familias y los sacerdotes presentes.