Con un criterio de descentralización, el Papa ha decidido modificar- con un motu proprio- la asignación de algunas competencias previstas por el Código de Derecho Canónico, tanto de la Iglesia latina como de las Iglesias orientales, de manera que ahora no es necesaria una "aprobación" del Vaticano, sino una "confirmación" para ciertos temas.
Entre ellos, se encuentra la competencia de las Conferencias Episcopales para publicar catecismos. Una de las primeras novedades se refiere a la transferencia de la Santa Sede al obispo diocesano de la facultad de crear un seminario en su territorio sin tener que esperar la aprobación de Roma, sino simplemente su confirmación. El objetivo, como se define en la introducción del motu proprio, es fomentar una "sana descentralización" que dinamice las decisiones en el ámbito eclesial.
Una posibilidad análoga se concede a los obispos en lo que respecta a la formación sacerdotal (los obispos pueden adaptarla "a las necesidades pastorales de cada región o provincia") y a la incardinación de los sacerdotes, que a partir de ahora podrán incardinarse -además de en una Iglesia o Instituto religioso concreto- también en una "asociación pública clerical", reconocida por la Santa Sede, para evitar "clérigos acéfalos y errantes".
El criterio de descentralización, pero también de "proximidad", se refleja igualmente en el alargamiento de 3 a 5 años del periodo de "exclaustración", es decir, la posibilidad que autoriza a un religioso a vivir fuera de su propio Instituto por motivos graves.
El motu proprio, además de intervenir sobre la competencia de las Conferencias Episcopales para publicar los catecismos, interviene transfiriendo de la Santa Sede a las Iglesias locales, la responsabilidad de las decisiones sobre posibles reducciones en el número de misas a celebrar con respecto a las intenciones y recepciones.
Principios que inspiraron este Motu Proprio
En este sentido, Monseñor Marco Mellino, secretario del Consejo de Cardenales y miembro del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, explica los principios generales que inspiraron el motu proprio del Papa: