
La comunidad parroquial de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en la Diócesis de Rancagua, vivió el pasado domingo 24 de agosto un momento de profunda alegría y fe con la renovación de la promesa de los monaguillos. Niños y niñas que sirven en el altar reafirmaron su compromiso de estar al servicio de Cristo y de la comunidad en la liturgia.
El párroco, padre Cristian Salazar, expresó con emoción lo significativo de este encuentro: “Actualmente tenemos una decena de monaguillos que con entusiasmo renovaron sus promesas. Después compartimos un pequeño obsequio y en la tarde vivimos una completada fraterna, donde disfrutaron como un grupo de amigos al lado de Cristo”.
Más allá de la celebración, el sacerdote subrayó la importancia pastoral de contar con estos espacios para los niños y jóvenes en las distintas parroquias. “Los monaguillos representan también el inicio de un camino vocacional. Es ahí donde surgen muchos llamados al sacerdocio, a la vida religiosa o a matrimonios santos. Por eso es fundamental acompañarlos, ofrecerles retiros, visitas a comunidades consagradas y espacios donde puedan descubrir el llamado de Dios”, señaló.
La renovación de promesas de los monaguillos no solo fortaleció el compromiso personal de cada uno, sino que también reforzó la vida comunitaria de la parroquia, que se unió en oración y fraternidad. Para los niños y niñas, servir en el altar significa vivir más cerca de Jesús y cultivar la alegría de participar activamente en la Iglesia.