
Este mes de octubre, el Papa León XIV presentó una nueva edición de El Video del Papa con una intención que resuena profundamente en la vida de la Iglesia: “Oremos para que los creyentes de las distintas tradiciones religiosas trabajen juntos en la defensa y promoción de la paz, la justicia y la fraternidad humana”.
La invitación se enmarca en el aniversario número 60 de la declaración conciliar Nostra Aetate, texto que abrió el camino del diálogo interreligioso en la Iglesia Católica y que hoy sigue siendo un pilar de evangelización. El Santo Padre recordó que las religiones deben ser “levadura de unidad en un mundo fragmentado”, superando la tentación de ser usadas como armas de división.
En su mensaje, el Papa insistió en que la colaboración no puede quedar solo en los líderes religiosos, sino que debe hacerse vida en cada creyente. “Estamos llamados a reconocernos como hermanos, a vivir, rezar, trabajar y soñar juntos”, expresó, destacando la importancia de gestos cotidianos de fraternidad.
El video presenta ejemplos concretos de este espíritu de comunión: desde encuentros históricos, como el de Asís en 1986 o la firma del Documento sobre la Fraternidad Humana en Abu Dabi en 2019, hasta iniciativas actuales como el encuentro interreligioso de Cáritas en Singapur en 2025 y el evento “Una Familia Humana” del Movimiento de los Focolares en 2024.
Para el Papa, estos signos muestran que el diálogo interreligioso no es teoría, sino camino real hacia la paz. El aniversario de Nostra Aetate invita a redescubrir cómo la Iglesia puede seguir siendo puente de unidad en la sociedad contemporánea.
Con esta intención de oración, León XIV reafirma la misión de los católicos: ser testigos de unidad y esperanza, anunciando el Evangelio y colaborando en la construcción de un mundo donde la fe se viva como encuentro y fraternidad.
A continuación, la oración de Su Santidad:
Señor Jesús,
Tú, que en la diversidad eres uno
y miras con amor a cada persona,
ayúdanos a reconocernos como hermanos y hermanas,
llamados a vivir, rezar, trabajar y soñar juntos.
Vivimos en un mundo lleno de belleza,
pero también herido por profundas divisiones.
Algunas veces, las religiones, en lugar de unirnos,
se convierten en motivo de enfrentamiento.
Danos tu Espíritu para que purifique nuestro corazón,
para que sepamos reconocer lo que nos une
y, desde allí, reaprendamos a escuchar
y colaborar sin destruir.
Que los ejemplos concretos de paz,
justicia y fraternidad en las religiones
nos impulsen a creer que es posible vivir
y trabajar juntos, más allá de las diferencias.
Que las religiones no sean usadas como arma ni muralla,
sino vividas como puentes y profecía:
haciendo creíble el sueño del bien común,
acompañando la vida, sosteniendo la esperanza
y siendo levadura de unidad en un mundo fragmentado.
Amén.