Actualidad Diocesana

Familias de la Diócesis de Rancagua celebrarán su Jubileo en San Vicente de Tagua Tagua

Jueves 23 de Octubre del 2025
La jornada, organizada por la Pastoral Familiar, se vivirá el domingo 26 de octubre en el Club de Campo La Encina, con misa, rosario, concursos y música para compartir “el gozo de ser familia”.

El Jubileo de las Familias será una verdadera fiesta de la fe y la fraternidad este domingo 26 de octubre, cuando cientos de hogares de toda la Diócesis de Rancagua se reúnan en el Club de Campo La Encina de San Vicente de Tagua Tagua desde las 9:00 hasta las 19:00 horas.

La Pastoral Familiar Diocesana invita a todas las familias a participar de esta jornada gratuita, llevando su cocaví y el deseo de disfrutar juntos “el gozo de ser familia”. Habrá música, concursos, bailes típicos y momentos de oración, que permitirán celebrar el don de la vida familiar en un ambiente de encuentro y alegría cristiana.

Durante la jornada, el Obispo de Rancagua presidirá la Santa Misa, y se rezará el Rosario de la Familia, pidiendo especialmente por la unidad y la paz en los hogares. Será una oportunidad para agradecer a Dios por los vínculos que nos unen y para renovar el compromiso con el amor familiar que fortalece la Iglesia doméstica.

El Padre Ernesto Castro, asesor diocesano de la Pastoral Familiar de la diócesis de Rancagua, extendió una cariñosa invitación: “Muy queridos amigos, queremos celebrar juntos este mes de la familia, del Santo Rosario y de la Evangelización. Qué bueno sería que vayamos todos, con los abuelos, los niños y los jóvenes, a compartir la alegría del encuentro, la Eucaristía y un lindo show preparado con cariño”.

Con un espíritu de comunidad y esperanza, los organizadores recuerdan que el Jubileo es un tiempo para agradecer, compartir y fortalecer la fe en familia. “Vengan con amor, con respeto, y también con galletas, panes, dulces y frutas”, agregó el sacerdote, animando a todos a disfrutar de una jornada donde Cristo será el centro.

El Jubileo de la Familia será, sin duda, una ocasión para reafirmar que la alegría del Evangelio se vive en el hogar.