
El Adviento es un tiempo de espera activa, en el que los cristianos se preparan espiritualmente para recibir a Jesús. Y ese nacimiento que celebramos en Navidad se vuelve aún más real cuando abrazamos el camino de la solidaridad con quienes enfrentan mayores dificultades. Por ello, la Diócesis de Rancagua comenzó una nueva versión de la campaña “Un regalo para Jesús”, que busca que ninguna familia en nuestra región quede excluida de esta celebración tan significativa.
La invitación está abierta a todos: familias, movimientos laicales, colegios, sindicatos, empresas y personas de buena voluntad. El llamado es a colaborar con mercadería, alimentos no perecibles y juguetes, para que el gesto solidario también ilumine la Navidad de los niños y niñas. Esta ayuda puede entregarse directamente en cualquiera de las parroquias de la diócesis, en la oficina de Caritas Rancagua ubicada en Irarrázabal 630 (Población Esperanza) o bien preparar una caja navideña para entregar personalmente a una familia.
El vicario pastoral, Mons. Cristian Catalán, responsable de la Pastoral Social-Caritas, animó a toda la comunidad: “Queremos que muchas parroquias y laicos se conmuevan, como el buen samaritano, ante las necesidades de nuestros hermanos más pobres. Participemos juntos en esta campaña solidaria Un regalo para Jesús”.
Desde Caritas Rancagua, su secretario ejecutivo, César Morales, destacó la importancia de este signo de fraternidad: “Para algunas familias, la Navidad puede ser una carga porque no tienen cómo preparar una cena. Esta caja es una alegría que podemos hacer posible entre todos: creyentes, no creyentes y personas de buena voluntad”.
La recolección se realizará durante todo el Adviento, con el fin de que las cajas puedan ser entregadas alrededor del 23 de diciembre en cada parroquia. “Es una misión de todos, no solo de algunos: también nuestros colegios católicos están llamados a colaborar”, insistió Morales.
Gracias al compromiso de la Iglesia diocesana, en 2024 se entregaron 5.000 cajas, y este año se espera llegar aún más lejos.
Preparar el corazón para Jesús también es hacer que su amor llegue a las mesas donde hoy falta el pan y la esperanza.