
La Iglesia siempre ha acompañado a sus fieles en el misterio de la muerte y la esperanza de la resurrección. En una nueva edición del programa “Entre sin Golpear”, el padre Cristián Giadach Castillo explicó que la Iglesia nunca ha prohibido la cremación, pero enfatiza en la necesidad de que los restos mortales tengan un lugar de oración y memoria. “Si se dejan en las casas, con el tiempo, la ánfora pasa a ser un adorno más, perdiendo el respeto y el espacio para rezar”, señaló.
Por esta razón, la Iglesia recomienda que las cenizas reposen en lugares sagrados como cementerios parroquiales o panteones de ceniza. Hoy, varias parroquias de la diócesis ya cuentan con estos espacios, que permiten a las familias visitar, orar y celebrar liturgias en memoria de sus difuntos.
En ese contexto a surgido la "Serenidad", una institución de orientación católica, que nace para ofrecer una atención integral y cercana, facilitando los servicios funerarios —desde la cremación hasta el descanso definitivo en panteones— directamente desde las parroquias, con precios justos y el acompañamiento pastoral necesario en momentos de dolor.
El padre Giadach concluyó invitando a vivir este Adviento con esperanza: “Rezar por los vivos y por los difuntos es una obra de caridad. Ellos siguen siendo parte de nuestra vida y de nuestra fe”.
Puede escuchar la entrevista completa, realizada por la periodista Carola Quesney, en el siguiente link: Entre sin golpear 034 Cuidado de los difuntos en un lugar sagrado