
“Pensamos concluir toda la actividad pastoral con una última peregrinación en donde los peregrinos pudiesen participar de una procesión, de una Santa Misa, ganar la indulgencia plenaria y celebrar el año jubilar”, señaló el padre Omar Canales, párroco de la Parroquia Nuestra Señora de La Merced de Coltauco al contar sobre la peregrinación al Santuario de San Andrés Apóstol de Ciruelos, que realizó junto a 42 feligreses el pasado 13 de diciembre.
El padre explicó que esta actividad formó parte de la programación pastoral anual de la parroquia. “La parroquia de Coltauco, celebrando el jubileo de la Iglesia, programó tres peregrinaciones durante el año para ganarnos indulgencias plenarias y unirnos a toda la Iglesia en oración”, comentó.
La peregrinación a Ciruelos fue la tercera y última del año, luego de las realizadas a Malloa y al Santuario de San Expedito en Rosario. Según explicó el sacerdote, esta última salida tuvo un carácter especial, ya que permitió cerrar el año pastoral con una experiencia de fe comunitaria.
El padre Omar Canales destacó que la peregrinación fue el fruto de un proceso de preparación que se extendió durante todo el año, con jornadas de formación sobre el jubileo y espacios para el sacramento de la confesión. Estas instancias fueron guiadas junto al padre Juan Carlos Urrea y convocaron a diversos grupos parroquiales, agentes de ayuda fraterna y laicos que quisieron vivir intensamente este tiempo de gracia.
La peregrinación
Respecto a la recepción en el Santuario de Ciruelos, el párroco expresó su profundo agradecimiento al padre Claudio Fuenzalida y a su equipo pastoral. “Nos atendió súper bien, celebró la Santa Misa y acogió con mucho cariño a todos los peregrinos. Fue una experiencia muy bonita, especialmente para quienes no conocían este santuario, que además es uno de los más alejados de la diócesis”, comentó.
La jornada comenzó a las 7 de la mañana con la salida desde Coltauco. A las 10, los peregrinos llegaron a Ciruelos, donde compartieron un desayuno fraterno en la casa pastoral. Posteriormente, a las 11:30 horas, se realizó una procesión de aproximadamente tres cuadras hacia el santuario, rezando el rosario, cantando y proclamando con alegría el lema jubilar: “Somos discípulos misioneros, somos peregrinos de esperanza”.
La procesión se caracterizó por su colorido y entusiasmo, con globos, banderas y cantos que reflejaron el espíritu de júbilo y fe de la comunidad. A las 12 horas se celebró la Santa Eucaristía y, tras la misa, el grupo se trasladó a Pichilemu para compartir el almuerzo, regresando a Coltauco cerca de las 18 horas.
En la peregrinación también participó como invitado especial el padre Ricardo Rebolledo, quien, según el padre Omar, quedó gratamente sorprendido por la alegría, el compromiso y la participación de los fieles.