
Entre el 12 y el 16 de enero se desarrolló una semana de formación dirigida a agentes pastorales de la parroquia de Guacarhue, iniciativa solicitada por el párroco, el presbítero José Vergara, al Instituto de Formación Diocesana Padre Iván Caviedes. La actividad tuvo como objetivo actualizar conocimientos pastorales y fortalecer el trabajo que se realiza en las distintas áreas de la vida parroquial.
Durante cinco jornadas consecutivas, los participantes asistieron a espacios formativos orientados a la catequesis, la liturgia y el servicio comunitario, abordando contenidos fundamentales para el ejercicio del ministerio laical. La formación fue planificada como un proceso replicable en los equipos pastorales, considerando la realidad local y las necesidades concretas de la comunidad.
El equipo formador estuvo encabezado por el director del Instituto, diácono Carlos Martínez, junto al seminarista José Ignacio Jaramillo y la consagrada Hna. Pilar Pérez Igeregui. Cada uno de ellos desarrolló módulos específicos, combinando exposiciones, momentos de diálogo y reflexión pastoral, con énfasis en la formación permanente de los agentes evangelizadores.
La participación constante durante la semana permitió generar espacios de encuentro entre los agentes pastorales, favoreciendo la coordinación y el intercambio de experiencias. Asimismo, la instancia sirvió para revisar prácticas habituales y proyectar líneas de acción para el trabajo parroquial del año en curso.
Como resultado del proceso formativo, se acordó dar continuidad a la experiencia mediante tres nuevos encuentros programados para los próximos meses, con el fin de profundizar los contenidos abordados y acompañar su aplicación en los distintos servicios pastorales.
La semana concluyó con una Eucaristía celebrada el sábado 17 de enero, en la que los agentes pastorales recibieron su certificación, entregada por el P. José Vergara y el diácono Carlos Martínez, en presencia de la comunidad parroquial. En la misma celebración se realizó un reconocimiento a las niñas del coro, a los acólitos y a sus familias, destacando su colaboración permanente en la vida litúrgica y comunitaria.