Actualidad Diocesana

Triduo misionero en Lo Miranda fortaleció la visita a enfermos y la pastoral juvenil

Martes 17 de Febrero del 2026
La parroquia Asunción de María de Lo Miranda celebró los 25 años de vida consagrada de la hermana Marisol Pérez con una intensa misión parroquial, que incluyó visitas a enfermos, rezo del Santo Rosario y un fuerte trabajo de la pastoral juvenil en comunión con toda la comunidad.

Con una clara impronta de Iglesia misionera, la parroquia Asunción de María de Lo Miranda vivió entre el 11 y el 15 de febrero un triduo centrado en la caridad pastoral y el acompañamiento a los más frágiles. La iniciativa nació como expresión de gratitud por los 25 años de vida consagrada de la hermana Marisol Pérez, quien quiso celebrar su aniversario sirviendo en terreno.

Para ello invitó a dos religiosas provenientes de Brasil y a una misionera laica, pertenecientes a la misma orden que la Hna. Marisol, las Misioneras de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora de Lourdes. Las hermanas fueron acogidas por familias de la comunidad, mientras que la organización pastoral se articuló junto a cerca de diez jóvenes de la parroquia y el grupo de ayuda fraterna.

La misión se inició el miércoles 11, memoria de Nuestra Señora de Lourdes, con la celebración de la Santa Misa y el término de la novena en la capilla dedicada a la Virgen. Desde el jueves y hasta el sábado, un total de quince misioneros recorrieron distintos sectores del territorio parroquial realizando visitas domiciliarias, especialmente a enfermos y adultos mayores.

Durante esas jornadas se llevó la Sagrada Comunión, se rezó el Rosario en los hogares y se generaron espacios de diálogo con las familias. Cada mañana se coordinaban los sectores a visitar y, por la tarde, se compartían experiencias y momentos de oración comunitaria.

El domingo 15 la comunidad celebró la Eucaristía central, en la que la hermana Marisol conmemoró formalmente sus 25 años de consagración. Participaron fieles de la parroquia, representantes del colegio de Peñaflor donde ella ejerce su servicio, sacerdotes invitados, un diácono, un seminarista y los acólitos.

El párroco, presbítero Gabriel Becerra Ortiz, valoró especialmente el impacto en los jóvenes: “El contacto con personas frágiles marcó profundamente a la pastoral juvenil”. Asimismo, destacó que esta experiencia abre la puerta a futuras misiones parroquiales, consolidando la visita a los enfermos como eje permanente de la acción pastoral en Lo Miranda.