• Cerca de 40 laicos y consagrados se dieron cita el 28 de mayo en el Instituto San Fernando (Maristas) para participar en la Asamblea de Consenso del pre informe del proceso de escucha del sínodo, en su etapa diocesana.
Continúa el trabajo sinodal en la Diócesis de Rancagua, pues el sábado 28 de mayo se realizó la Asamblea de Consenso del pre informe del proceso de escucha, fruto del trabajo que se ha efectuado desde que se iniciara la etapa diocesana del Sínodo, convocado por el Papa, en octubre del año pasado.
Esta actividad, que contó con la participación de cerca de 40 laicos y consagrados, se realizó para enriquecer el informe que entregará la diócesis a la comisión nacional del sínodo.
De acuerdo con lo señalado por el Vicario Pastoral, padre Juvenal Galaz Rubio, “en esta asamblea estamos presentando el pre informe, con algunas conclusiones que hemos ido realizando después de este proceso que ha vivido la diócesis desde octubre del año pasado, a hermanos laicos y consagrados para hacer los aportes finales y poder entregar a nuestro obispo el informe final”.
En la reunión también estaba presente, el obispo diocesano, monseñor Guillermo Vera Soto, quien agradeció a los asistentes su participación y trabajo. Además, instó a todos a mirar el camino sinodal que ha seguido la iglesia a la luz de las Sagradas Escrituras.
La jornada comenzó con la presentación de este pre informe, para luego dar paso a un trabajo de grupo en el que se pidió información para complementar el documento. Finalmente, hubo un momento de escucha donde se dio a conocer lo reflexionado por los participantes.
Cabe señalar que, de acuerdo con lo anunciado por el Vicario Pastoral, el informe final se le entregará al obispo diocesano el 13 de junio, en la Parroquia Sana Antonio de Padua en Chépica, durante la misa en que esa comunidad celebra su Fiesta patronal. La invitación queda extendida a todos quienes quieran participan en esa misa a que asistan.
Los participantes en la Asamblea
Esta convocatoria incluyó a representantes laicales y personal consagrado (sacerdotes, religiosas y diáconos permanentes), buscando reflejar la diversidad eclesial diocesana y las instancias pastorales presentes. Se incorporó a todos los Vicarios (General, Pastoral, Judicial y de Educación), a los decanos, a representantes de las religiosas y los diáconos, seminaristas, así como también a los encargados o directores de los departamentos pastorales y representantes laicos de dichos departamentos. “Hemos querido incorporar también a representantes de los equipos metodológicos que nos ayudaron en la elaboración de las síntesis de respuestas del cuestionario, que sirvieron para fundamentar el trabajo grupal de las Asambleas Sinodales de Santa Cruz (23 de abril) y Requínoa (30 de abril”, explicó el padre Hugo Yáñez, secretario de la Vicaría Pastoral.
Con respecto al proceso vivido, Javier Menares, seminarista de la diócesis, señalo que “creo que es una instancia muy necesaria, primero para dialogar con las comunidades, ya que cada una tiene una realidad muy distinta. Han aparecido temas muy actuales y eso nos hace refrescar lo que significa verdaderamente la sinodalidad. Creo que ayudó mucho el no quedarse en lo teórico (en el papel) y llevarlo a la práctica, siendo verdaderamente una comunidad”.
A su juicio, el escuchar a la gente que se manifestó con su opinión en el “Buzón Sinodal” ayuda mucho pues “a veces uno tiene a embellecer los temas con sus palabras”, dijo, pero ellos han dicho con respeto todo lo que creen y sienten.
Por su parte, Mauricio Vásquez, laico y miembro de la comisión diocesana sinodal, expresó su satisfacción por que los laicos sean escuchados y tengan un rol relevante en la iglesia; y enfatizó que es muy necesario llegar con este proceso de escucha a más gente, sobre todo a la que se ha ido alejando de la iglesia.