La Hermana Claudia Ximena Lazcano, delegada episcopal para la Pastoral de Migración, reflexiona sobre el trabajo que ha realizado el equipo que lidera durante el año recién pasado y cuáles son los retos que tienen este 2023.
Al comenzar la reflexión y evaluación del año 2022, de cara a las distintas acciones que como departamento hemos ido implementado, como resultado de un trabajo serio, responsable y articulado y en coordinación a nivel de las iniciativas eclesiales al servicio de personas migrantes, refugiadas y víctimas de trata, así como con entidades de Estado o de la sociedad civil, puedo decir que el evangelio de la multiplicación de los panes retrata de alguna manera, en una pequeña medida, nuestro servicio y voluntariado en nuestra la Iglesia diocesana.
“Jesús preguntó: "¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver". Después de averiguarlo, dijeron: "Cinco panes y dos pescados". Él les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde, y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta. Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente. Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado. Los que comieron eran cinco mil hombres”. (Mc 6, 38 -44)
El año recién pasado, ha sido un caminar lleno de aprendizajes para el equipo, esto porque el departamento está compuesto por mujeres voluntarias que cada semana entregan su tiempo, afecto y servicio para hacer posible la multiplicación de los dones, en palabras del evangelio según San Marcos; la multiplicación de los panes… o dar de comer a cinco mil. Actualmente, al iniciar cada jornada de atención nos preguntamos ¿Cuánto tenemos? Y esta pregunta resume muchas otras en ese día: cuánto tenemos para ayudar, cuántas personas han llegado, cómo llegamos nosotras, cuáles son las historias que Dios nos confía… Así funciona nuestro equipo cada jornada, una acción de gracias por todo lo que recibimos.
Estos aprendizajes pasan por salir al encuentro del hermano y hermana extranjero; salir nos pone en relación con modos de vida totalmente distintos. Culturas, nacionalidades, lenguajes, religiones, emociones, testimonios de vida que nos conmueven y, en ocasiones, nos confronta con nuestras miradas más personales en relación al fenómeno de la migración. No es fácil, y cada uno en el equipo va encontrado su centro, sus talentos y canalizando la mejor forma de entregarse al modo de Jesús.
Otro aprendizaje, ya plasmado en el evangelio de la multiplicación de los panes, es que solas o solos no podemos sacar adelante el servicio encomendado. Nosotras gestionamos una ayuda que no es nuestra, sino expresión de la generosidad distintas personas e instituciones que creen que se puede hacer la diferencia, pasando del asistencialismo a la promoción de la dignidad humana, creando oportunidades que no invaliden, sino que impulsen hacer de la mejor manera el camino de integración en esta sociedad de acogida que es la región de O’Higgins.
Para ello es importante el trabajo con otras instituciones como son los organismos regionales de gobierno: Gobernación Regional, servicio nacional de migrantes, servicios de salud, educación, justicia, trabajo por mencionar algunos con los cuales estamos trabajando, de manera de brindar la mejor orientación a quienes llegan a nuestras oficinas. No sólo es pan como alimento el que se comparte, sino también la conversación seria en cuanto a su situación migratoria y proyecciones a futuro a partir de la nueva ley de migración y extranjería 21.325.
Un tercer aprendizaje dice relación a la pregunta ¿Qué hacer con cinco panes y dos peces? Porque el departamento cumple su servicio desde la generosa providencia de Dios, que se suma a los dones de cada miembro del equipo. Ser creativas, sin olvidarnos que lo que tenemos se debe a muchas manos que se van uniendo para lograr administrar, con ternura y equidad, cinco panes y dos peces, que no son nuestros y que pertenece a la pedagogía fundamental de Jesús y de su evangelio, es la maravillosa revelación que nos regala al mostrarnos que con un espíritu solidario y fraterno el pan alcanza para todos y todas. Por ello, una constante dinámica nuestra es revisar qué tipo de ayuda tenemos y cuál es el perfil de persona o familia que llegan hasta nosotras. De esta manera podemos canalizar ayuda a otras instancias que también necesitan ser apoyadas.
Todo lo anterior se va logrando con disposición a aprender, para ello el equipo se ha abierto a recibir formación en jornadas, diplomados, charlas y reuniones que permiten obtener insumos que van en directo beneficio de las personas a las cuales atendemos. Hemos aprendido a pedir ayuda y aquí me quiero detener, porque hay personas, parroquias, colegios, profesionales y fundaciones que nos apoyan permanentemente a través de campañas solidarias; otras, nosotras les solicitamos para actividades o acciones concretas que hemos desarrollado durante el año como son apoyo de arriendos compartidos en los meses de invierno, frazadas, compra de pañales, alimentos, útiles de aseo, participación en el día nacional del migrante, fiesta de la Epifanía o navidad del migrante por mencionar algunas. Todas las personas que con cariño dan generosamente no solo en lo material, sino de su tiempo, cariño y ponen sus dones al servicio, nos dejan ver nuevamente el milagro de la multiplicación de los panes. Cada uno o una contribuyen al bien común, que necesitamos cultivar para ser los cristianos y ciudadanos de un mundo más humanizado y por sobre todo herederos de un Reinos que se funda en el amor, la fraternidad y solidaridad de los pueblos.
Desafíos
Tenemos muchos desafíos por delante. Desde ser parte de un dialogo a nivel nacional para buscar los caminos y formas para regularización migratoria, que permita una integración digna e integral por parte las familias que atendemos, así como una mejor comprensión por parte de las parroquias y entidades eclesiales de la importancia del trabajo en conjunto, porque aún tenemos parroquias que se niegan a prestar atención al hermano extranjero o extranjera y su familia. Y en la otra vereda tenemos a las propias personas en situación de migrantes a quienes hay que ayudar a comprender los nuevos contextos sociales y culturales en los que se encuentra, donde el diálogo y el respeto son primordiales para lograr una mejor integración.
La multiplicación de los panes no fue sólo un milagro, supuso una estrategia por parte de Jesús; organización, envío, salir al encuentro, dialogo, apertura y donación, estamos en camino de seguir diseñando cual es la mejor estrategia para atender la situación del migrante y su integración en nuestra sociedad.
Hermana Claudia Ximena Lazcano
Delegada episcopal para la Pastoral de Migración