Entregar apoyo y cercanía a las mujeres migrantes

Jueves 01 de Julio del 2021
- Los talleres de “Apoyo y capacitación para mujeres extranjeras” son organizados por la Pastoral Diocesana de Migración y forman parte del proyecto “Sensibilización, un camino de encuentro socio cultural y religioso de las personas migrantes en la diócesis de la Santa Cruz de Rancagua”, financiado por el Fondo Nacional de Cuaresma de Fraternidad.

Sabemos que en las últimas décadas no sólo la llegada de extranjeros a Chile se ha acelerado, sino que la composición también ha variado. Así, encontramos por las calles de la ciudad a personas que tienen distintas costumbres, rasgos físicos, un acento diferente o no que hablan español y que les cuesta acostumbrarse al frío en el invierno.  

El cambio de vida que experimentan es tan profundo, que es necesario apoyarlos en múltiples áreas, por lo que la Pastoral de Migrantes diocesana ha organizado una actividad llamada “Apoyo y capacitación para mujeres extranjeras”, que comenzó el 11 de julio de este año y contempla seis módulos de trabajo.

De acuerdo con lo señalado por la hermana Claudia Ximena Lazcano, delegada episcopal de la pastoral de migración, éste es un proyecto que forma parte de los que reciben el apoyo económico fruto de la Campaña de Cuaresma de Fraternidad.

Cabe destacar que durante los 40 días que dura la Cuaresma se apela a la solidaridad de cada uno para colaborar con esta iniciativa eclesial, que desde el 2019 y hasta el 2021 ha estado dedicada a financiar proyectos de apoyo a migrantes.

En ese marco, esta capacitación a mujeres extranjeras comenzó con la entrega de pautas de crianza saludables. Luego, en las próximas sesiones, que se realizan cada viernes, se abordarán los temas: Orientación legal; Autocuidado y prevención de violencia de género; Derechos de la mujer; Alimentación sana; y finalizará con un módulo de Relajación y Vida al aire libre, que se realizará de acuerdo con las condiciones sanitarias de ese momento.

 

Una acogida respetuosa y amigable

Las reuniones se realizan de manera virtual, producto de la pandemia, y en la primera de ellas se abordó la temática de las “Pautas de Crianza”. La exposición fue realizada Carla González, Profesional Regional de Política Educativa de la Subsecretaría de Educación Parvularia.  En su intervención entregó pautas y escuchó testimonio de las participantes, haciendo muy interactiva esta presentación.  

  • A tu juicio, ¿Cuál es la importancia de que las mujeres migrantes reciban este apoyo cuando tienen niños pequeños?
  • El foco es resguardar el interés superior del niño, la niña y adolescente, a través de un acompañamiento formativo, amoroso, cercano y contextualizado a la realidad de cada país y, específicamente, de Chile para asegurar que las madres/padres y/o tutores puedan conocer las redes de apoyo institucionales público-privadas, que están al servicio de resguardar el bienestar del niño y la niña y la potenciación de diferentes habilidades cognitivas, sociales, emocionales, artísticas etc. Y con lo anterior contribuir y guiar una crianza respetuosa y amorosa.
  • ¿Cómo ayuda este tipo de capacitaciones para la inclusión de los extranjeros?
  • Las capacitaciones contribuyen a considerar los vínculos afectivos de las personas inmigrantes. Se trata de realizar una contención, una acogida respetuosa y amigable, que permita un intercambio intercultural donde todos aprendemos del otro, logrando empatizar y reconocer al otro en igualdad de condiciones y sin discriminación alguna.

 

Es así, como durante el encuentro pudimos conocer las historias de vida de las personas que estaban participando, muchas de ellas con sus niños en brazos y con dificultad para comprender el idioma, pero que terminaron agradecidas de la acogida que han recibido.

En ese contexto, la Pastoral de Migrantes precisa que estos talleres buscan proporcionar en sus distintos módulos herramientas para que nuestras hermanas extranjeras y sus familias puedan integrarse de mejor manera en la diócesis, de modo que sus vidas sean parte de la transformación de nuestra sociedad, de la búsqueda del bien común y del enriquecimiento mutuo  en cuanto a experiencia de Dios, relaciones humanas y de convivencia cultural; de modo de construir juntas esta multiculturalidad a la cual hoy somos invitados todos y todas como protagonistas.