Palabras del Pastor

“Trabajar por vivir en un ambiente de más pureza, es una tarea para todos nosotros”

Monseñor Guillermo Vera llama a reflexionar sobre el ejemplo de Santa María Goretti en nuestros días.

 

 

 

Hermanos y hermanas:

 

Este domingo 6 de julio, la iglesia nos invita a recordar la memoria de una jovencita mártir, Santa María Goretti. Ella que había nacido en el año 1890 en Corinaldo, pueblo de Italia, en una situación de gran pobreza, pero en una familia donde reinaba la fe y el amor. La pobreza los llevó a migrar desde donde vivían a otras tierras buscando el trabajo para vivir. Papá y mamá debían trabajar; por esta razón, María siendo todavía pequeña, debía estar atenta al cuidado de los hermanos. Prontamente, el padre contraerá una enfermedad que le llevará a la muerte, y ahora será la madre quien ha de trabajar incesantemente para mantener a sus hijos. María,con sus cortos doce años, hará de dueña de casa y cuidará de sus hermanos. Muy cercanos a ellos había otra familia de la cual, un joven mayor que María comenzó a molestar y a realizar proposiciones deshonestas a la inocente niña, ella al darse cuenta de esto, rechaza tanto la adulación como las amenazas que el joven le va haciendo. En un momento de soledad el joven se abalanza sobre María, quiere violentarla,ella lo rechaza con fuerza y decisión, le gritará que no puede hacer eso, que es pecado, que eso ofende a Dios. María a pesar de la pobreza en la cual vivía, había sido educada en la fe y en el temor de Dios y, todo esto, se manifestó en este momento decisivo de su vida. 

El joven al recibir el rechazo se llena de violencia y con un cuchillo producirá muchas heridas en el joven cuerpo de la niña, fruto de las cuales ella morirá, pero no sin antes perdonar a quién le había ocasionado tanto dolor y muerte y,más aún, deseando que ese joven una vez convertido pudiera también llegar al cielo con ella.

María murió defendiéndose, porque toda mujer debe ser respetada y nunca violentada; murió defendiendo los principios que sus padres, piadosos cristianos, le habían inculcado. La Iglesia reconocerá el valor y testimonio de esta joven, la cual fue elevada al honor de los altares, fue declarada santa en 1950. A su canonización asistió su madre y también quien le había dado muerte, el cual, luego de años de cárcel, pudo encontrar el amor de Dios en su vida y el perdón de la familia de María.

Es hermosa la historia de María Goretti y tiene una fuerza especial para iluminar los tiempos en que nos que nos toca vivir, dónde la virtud de la pureza y la fortaleza necesariapara alcanzarla no siempre está tan presente en nuestras vidas, conversaciones y enseñanzas, más aún, hablar de estas cosas produce risas o se ven como cosas añejas.

Hoy, creo que es importante tomar el ejemplo de esta joven mártir y entender lo necesario que es que los padres enseñan a los hijos, tanto la virtud de la pureza como el defenderse de los que de muchas maneras pueden atentar contra ella. 

En estos días, los padres cristianos han de estar atentos y preparar a sus hijos para los cuidados que deben tener con quienes se encuentran y juntan; las cosas que ven, hoy que todos tienen una pantalla a su alcance; han de preparar a los hijos para saber rechazar las conversaciones y consejos que llevan por malos caminos. Trabajar por vivir en un ambiente de más pureza, es una tarea para todos nosotros. Con facilidad podemos ceder pensando que los tiempos han cambiado, que no tendríamos que ser tan serios con nosotros mismos y terminamos no cuidando, por ejemplo, lo que vemos; hoy la pornografía es un peligro que a todos acecha y frente al cual hemos de actuar con fortaleza y decisión.Hemos de cuidar las conversaciones, cuidar nuestra imaginación, que como decía Santa Teresa es como la loca de la casa que nos revuelve todo. La pureza del corazón, la pureza en la mirada, en los sentimientos, en las acciones, no son indiferentes para el Señor; Él proclamó bienaventurados a los limpios de corazón porque son ellos los que verán a Dios, los apóstoles nos enseñarán a glorificar a Dios con nuestro cuerpo y a tener presente que somos templo de Dios y por lo tanto el cuerpo es algo santo que debemos cuidar. 

Que el testimonio de Santa María Goretti, nos lleve a estar despiertos para que el mal no nos venza y que, en medio de la fragilidad humana, como creyentes, pidamos el don de una vida limpia, como dice el salmo: “Oh Dios, crea en mi un corazón limpio, dame un espíritu nuevo y fiel”, que la Virgen Santa, la Purísima, nos acompañe con su protección y nos alcance la bendición de darnos cuenta de la grandeza de una vida limpia para nuestros niños, jóvenes y cada uno de nosotros.

No se puede llevar una vida limpia sin la ayuda divina. Dios quiere nuestra humildad, quiere que le pidamos su ayuda, através de nuestra Madre y Madre suya. Por eso, no dejemos de invocarla con la oración del “Bendita sea tu pureza” que desde niños hemos recitado.

Que Dios les bendiga.

 

+Guillermo Vera Soto

Obispo de Rancagua